Atrapados en hipotecas en yenes

Las variaciones en el cambio y los tipos de interés hacen que quienes suscribieron hipotecas en divisa deban más dinero y paguen más de cuota

José de Azevedo ante los papeles que acumula desde 2006. / JOAN SÁNCHEZ

Deben más dinero que hace seis años y pagan casi el doble de cuota. Es el negocio de las cabras que han hecho quienes contrataron hipotecas en divisas antes del estallido de la burbuja inmobiliaria, en torno a 2006. Entonces, en plena orgía inmobiliaria, se pusieron de moda las hipotecas en moneda extranjera. Las divisas más habituales fueron el yen, la moneda japonesa, y los francos suizos. El tipo de interés para el yen estaba por el suelo (0,6%, frente al Euribor, que superó el 5%), y además el euro era la moneda fuerte, de forma que abarataba las demás divisas. Suscribir una hipoteca multidivisa parecía la panacea. La Asociación de Usuarios de Bancos y Cajas ADICAE calcula que se firmaron 30.000 en toda España.

El problema, el problemón, es que los tipos de estas hipotecas han subido y que el euro ha perdido fuerza. Total: el coste real de estos préstamos ha subido. Que se lo digan a José de Azevedo, un pequeño empresario de 61 años. Corría 2006 cuando el director de su oficina de Caixa Catalunya le ofreció la posibilidad de comprar un piso para sus hijas. “De entrada no me interesaba, pero me hizo los números y eran atractivos: subrogaba la hipoteca que tenía casi pagada y suscribía una nueva en yenes”, explica. “Lo haremos en yenes, que es más barato”, le dijo el director. La cuota, de entrada era asumible: 3.000 euros al trimestre.

Los dos primeros años, la coyuntura económica fue favorable a De Azevedo, pero desde 2008, cuando se torció, vive alarmado

De Azevedo firmó la hipoteca en abril de 2006. Contrajo una deuda de 52,4 millones de yenes: 360.000 euros. Ha pagado religiosamente y hoy debe 480.000 euros: 120.000 más. La cuota tampoco es la misma: de los 3.000 euros del primer pago ha pasado a 5.500 en el último, y prevé que en el próximo alcance los 6.000.

Los dos primeros años, la coyuntura económica fue favorable a De Azevedo, pero desde 2008, cuando la coyuntura se torció, vive alarmado. En 2010 pidió por escrito la dación en pago: devolver el piso y olvidarse de todo, pero asegura que no consigue respuesta de la entidad. A todo esto, el director de la oficina ya no es el mismo. “Fueron ellos quienes vinieron a buscarme, ellos me metieron en el problema y no ofrecen ninguna solución”, subraya mientras repasa cifras entre el montón de papeles que acumula.

Catalunya Caixa responde que las firmas de hipoteca “están protocolarizadas y que los contratos se leen ante notario, de forma que nadie puede alegar desconocimiento”. Las mismas fuentes precisan que la comunicación con el cliente fue abundante y que un producto como una hipoteca en yenes “no lo contrata todo el mundo”. Además, subrayan que entre 2006 y 2008 De Azevedo no se quejó y que los recursos que ha presentado ante el Banco de España y el Defensor del Cliente de las cajas se han desestimado por considerar que Catalunya Caixa ha obrado legalmente, aunque se trata de un “producto especulativo”. Por último, informan de que la entidad ha ofrecido a De Azevedo el cambio a euros o una refinanciación. Sobre la dación, responden: “Es una cuestión que se está negociando”.

La ADICAE calcula que se firmaron 30.000 hipotecas multidivisas

Ante esta defensa de la legalidad de la operación por parte de la entidad, la ADICAE replica que estas ocultan información a los clientes. Isabel Pons, técnica en consumo de la asociación, reprocha que estos productos se colocaron a “clientes que no tenían conocimientos para entender su funcionamiento, ni la fluctuación de las divisas y el mercado”. “No es que engañen, es que ocultan información importante”, insiste, y añade que estas operaciones deberían tener un mayor control del Banco de España.

De hecho, en 2006 el propio director de supervisión financiera de esta institución, Pedro Pablo Villasante, aconsejó a bancos y cajas durante unas jornadas sobre finanzas que intensificaran la información que daban a los clientes al contratar hipotecas en divisas para minimizar riesgos.

Casos como el de José de Azevedo —que amenaza con iniciar una huelga de hambre— han llegado a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. “Es un ejemplo más de abuso por parte de las entidades financieras”, entiende su portavoz, Ada Colau, que reclama “una intervención pública decidida para cambiar las reglas”.

A José de Azevedo no le queda más remedio que reconocer que sí, que firmó, pero asegura que nadie le advirtió de los riesgos que corría: “Igual que cuando me tomo algo confío en que el camarero no me envenenará, confiaba en el director de la oficina”.

 

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