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"Hemos perdido el piso, pero hemos ganado amigos y una gran familia"

Dos ancianos, con una nieta discapacitada a su cargo, frenan su desahucio

Banca Cívica les permite seguir en su piso en régimen de alquiler social tras la dación en pago

Ana González, en la puerta del banco y rodeada por miembros de la PAH, tras saber que puede seguir en su piso de Sabadell.
Ana González, en la puerta del banco y rodeada por miembros de la PAH, tras saber que puede seguir en su piso de Sabadell.

Sí se puede. El grito emblema de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) este jueves más sentido que nunca al frenar el desahucio de un matrimonio de ancianos con una historia dramática a sus espaldas (con un hijo y una nieta discapacitados a su cargo). Ana González y Santos Pérez, de 73 y 79 años, podrán seguir viviendo en su piso de Sabadell (Vallès Occidental) en régimen de alquiler después de que el banco haya aceptado la dación en pago (saldar la deuda con la entrega del piso).

El caso de esta pareja de ancianos es una entre las 19 órdenes de desahucio que se firman diariamente en Cataluña. Y es que a medida que la crisis arrecia, muchas familias castigadas con la lacra del paro se han visto incapaces de hacer frente a sus hipotecas. Desde el inicio de la crisis, las órdenes de desahucio se han disparado alcanzando las 6.789 el año pasado en Cataluña, mientras que en 2008 se firmaron 3.926, según datos del Consejo General del Poder Judicial. Este incremento en los procesos también los están notando los abogados de oficio, que han visto cómo se quintuplican sus actuaciones, que han pasado de 508 casos en 2008 a 2.542 en 2011. No obstante, estas estadísticas no reflejan los casos en que se ha conseguido frenar el desalojo.

En 2011 se firmaron en Cataluña 6.789 órdenes de desalojo,
unas 19 por día

Es lo que sucedió ayer en Badalona, donde la intervención del Ayuntamiento evitó que una familia se quedara sin su vivienda. También fue el caso de Ana y Santos, que arropados con una cuarentena de miembros de la PAH, se plantaron ante la oficina central de Banca Cívica en Barcelona. Allí debían entrevistarse con los responsables de la entidad, que hasta ahora solo se avenían a pactar la dación en pago. Finalmente las negociaciones llegaron a buen puerto y el matrimonio consiguió arrancar del banco el compromiso de quedarse en el piso en régimen de alquiler social, pagando 150 euros al mes. La PAH atribuye este éxito a la presión social y mediática conseguida. “Hace más de un mes que el banco conocía el caso”, explicó la portavoz de la PAH de Sabadell, Evil Mármol, quien reconoce que el de Ana y Santos es un caso altamente sensible y dramático que podía perjudicar la imagen del banco.

La historia de esta pareja originaria de Uruguay es un relato de lucha y superación. Buscando un futuro mejor para sus hijos, llegaron a Sabadell hace 34 años, donde se instalaron en un piso en el barrio humilde de Can Puiggener. Trabajando duro en diferentes industrias, el matrimonio pagó en unos años el piso. Aquí viven con su nieta, que padece una deficiencia mental y está a su cargo, ya que el padre de ésta se halla ingresado en una residencia al padecer un estado de dependencia total debido a un accidente de tráfico.

Las pesadillas bancarias de Ana y Santos empezaron hace cuatro años, cuando decidieron avalar a su hijo, que había pedido una hipoteca

Las pesadillas bancarias de Ana y Santos empezaron hace cuatro años, cuando decidieron avalar a su hijo, que había pedido una hipoteca. El matrimonio asegura que el banco los engañó y el aval se convirtió en una hipoteca sobre su piso de 100.000 euros. Ante los impagos del hijo, que se hacía cargo de la deuda, el banco ejecutó la hipoteca en noviembre. Santos abundó ayer que el banco les ofreció refinanciar el préstamo, pagando 580 euros al mes durante 40 años. “A mi edad y con la pequeña pensión que cobramos esto era inaceptable”.

Estos meses de angustias “y lágrimas disimuladas”, confesaba Santos ayer, tuvieron un final feliz. Al salir de la reunión con el banco todo eran abrazos y alguna que otra lágrima, tanto por la alegría de saber que no deberían hacer las maletas, pero con el pesar de saber que el piso ya no les pertenece. "Hemos perdido el piso, pero hemos ganado amigos y una gran familia", resumía emocionado Santos en agradecimiento al apoyo recibido por la plataforma. De hecho, el matrimonio forma parte de la PAH de Sabadell desde su creación ahora hace un año. La portavoz de la entidad, Elvi Mármol, reconoce que todos los desahucios son dramáticos, pero el de Ana y Santos era “especial”. "Son unos abuelos luchadores y no es raro verlos a las 8 de la mañana en un acto para evitar un desalojo”.

Santos, al que sus compañeros de la PAH llaman 'abuelo', dice que seguirá al pie del cañón en esta lucha. “Tenemos mucho que dar y agradecer”. El anciano espera que su caso suponga un punto de inflexión en lo que ya es una lacra social. “No puedo entender que sean capaces [administraciones y bancos] de cerrar un piso y dejar a una familia fuera”.