Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Eurovegas se acerca a Madrid por las barreras urbanísticas de Barcelona

El terreno previsto por Cataluña está cerca del aeropuerto, lo que impide construir rascacielos

El Gobierno catalán admite “falta de sintonía” con el proyecto del magnate Adelson

El magnate estadounidense, Sheldon Adelson, promotor de Eurovegas. Ampliar foto
El magnate estadounidense, Sheldon Adelson, promotor de Eurovegas.

La proximidad al aeropuerto de Barcelona de los terrenos que Cataluña ha puesto a disposición del proyecto Eurovegas ha acabado por convertirse en un problema más que en un incentivo para atraer el macrocomplejo de juego y ocio del magnate estadounidense Sheldon Adelson. La decena de rascacielos que quiere construir el impulsor del megacasino son muy difíciles de situar en un terreno afectado por las restricciones que impone la cercanía de las pistas del aeródromo, por las que pasan un millar de aviones por día. Esta es la conclusión a la que ha llegado la delegación de la Generalitat que este fin de semana se ha desplazado a Las Vegas para negociar con Adelson y que salió de la reunión visiblemente desencantada.

 Además de los problemas urbanísticos y de seguridad aérea, el proyecto se aleja —y mucho— del “estilo Mediterráneo” que predicaba la Generalitat para el complejo. El consejero de Territorio y Sostenibilidad, Lluís Recoder, admitió que, hoy por hoy, existe “una falta de sintonía sobre el modelo constructivo”. Todo ello eleva las posibilidades de Madrid para albergar el complejo. Anoche, los enviados a La Vegas por parte de la presidenta regional, Esperanza Aguirre, esperaban beneficiarse del pinchazo de Barcelona. La exposición de las ventajas de Madrid tendrán lugar esta madrugada hora española.

La Generalitat presentó a Adelson un plan urbanístico para evitar construcciones altas en la cabecera de las pistas del aeropuerto y situar los rascacielos en zonas más alejadas del área de influencia del aeródromo. El plan, sin embargo, no es bien visto por la corporación Vegas Sands, que aspira a repartir uniformemente la decena de rascacielos en una gran avenida rectilínea al estilo que existe en la capital americana del juego. La presencia de numerosas infraestructuras y de zonas protegidas del delta del Llobregat complican también esta opción. Para Recoder, el modelo que Vegas Sands ha propuesto a la Generalitat es, directamente, “incompatible” con las condiciones del terreno. “De momento no hemos encontrado el encaje territorial del proyecto en la zona del aeropuerto de Barcelona”, reconoció el consejero en TV3.

Oposición pública

Antes de recibir a la delegación madrileña, encabezada por el consejero de Economía y Hacienda, Percival Manglano, Sheldon Adelson y sus colaboradores mantuvieron hasta tres reuniones con la delegación catalana. En las negociaciones estuvo presente el secretario de Estado de Comercio del Gobierno central, Jaime García Legaz. Recoder respondió con una evasiva a la pregunta de cómo había reaccionado Adelson a las limitaciones urbanísticas de Cataluña. “Nos ha puesto su modelo sobre la mesa, digámoslo así”, insinuando que Adelson está poco dispuesto a modificar sus planes.

Más escollos. La Generalitat tiene que lidiar con una creciente oposición en la opinión pública a un proyecto que sitúe el juego como principal reclamo turístico por más crisis económica que haya. Para hacer el proyecto más digerible, el Gobierno catalán siempre ha hablado de que el espacio dedicado al juego no excedería el 5%. Esta cifra también parece chocar con las aspiraciones de Adelson, que aspira a sacar del juego un tercio de los ingresos del macrocomplejo, que contaría con seis casinos, 1.065 mesas de juego y 18.000 máquinas de azar.

Con todo, el Gobierno catalán no se ve derrotado. Este mes está previsto un viaje de Adelson a España para continuar las negociaciones y la Generalitat seguirá poniendo en valor las buenas comunicaciones de Barcelona y, especialmente, la proximidad de un puerto en el que el año pasado desembarcaron 2,6 millones de cruceristas. Madrid no se queda atrás esgrimiendo el poder adquisitivo de los turistas que se dejan en la capital 158 euros por jornada, un 50% más que la media nacional.