Galicia duplica a España en densidad de hábitats, pero está a la cola en protección

La comunidad reúne las únicas áreas ambientales de la Península donde hay más de 35 entornos sensibles

Santiago de Compostela 1 ABR 2012 - 20:18 CET

El río Landro, Lugar de Importancia Comunitaria situado en el término municipal de Viveiro, en A Mariña. / ANXO IGLESIAS

La concentración de zonas ambientales sensibles, que la Unión Europea insta a proteger, dobla en Galicia la media de España. La comunidad, sin embargo, está a la cola de porcentaje cubierto por la Red Natura, la malla ecológica que creó Europa para preservar los hábitats de interés y prioritarios en el continente. En cada 100 kilómetros cuadrados de Galicia se cuentan una media de 17,4 hábitats, mientras que en el resto de España se concentran 8,2. La ampliación de la Red Natura que propone la Xunta eleva el terreno protegido del 11,8% al 15%, pero esos tres puntos más no sacan a Galicia de la cola de España y deja fuera, como denuncian las asociaciones ecologistas, áreas importantes, las zonas de corredor entre los diferentes Lugares de Importancia Comunitaria (LIC) —lo que, insisten, le daría esa dimensión de malla— y abre huecos donde “casualmente están previstos varios desarrollos eólicos y canteras”. Con 72 tipos de hábitats, de los cuales 18 tienen la consideración de protección prioritaria para Europa, Galicia es la tercera comunidad, por detrás de Cataluña y Andalucía, en número total de hábitats. Cuatro de ellos solo pueden encontrarse en la comunidad.

Espacios valiosos, pero que ya están preservados en Europa

Antes de que la dirección general de Conservación da Natureza emigrara de Medio Rural a la Consellería de Infraestruturas, Territorio e Medio Ambiente, su responsable por entonces, Samuel Juárez, insistía en la UE no exige que se cumpla un porcentaje mínimo de territorio bajo Red Natura, sino que se incluyan las especies y hábitats de interés prioritario bajo esta figura. Cada vez que se le preguntaba por qué Galicia cierra la lista de porcentajes de esta protección por comunidades, Juárez ponía de ejemplo a Dinamarca que, con un 9% de áreas protegidas ya ha cerrado su red ecológica, y recordaba que la bioregión atlántica, la mayoritaria en Galicia, es más frecuente en Europa. Canarias, por ejemplo, con 22 hábitats protege el 71,5% de su territorio. Esto se debe a que las islas tiene prácticamente todos los ejemplos de hábitats de la región macaronésica, de origen volcánico, que hay en Europa.

Para Guitián, sin embargo, esto supone “una limitación” de la Directiva Hábitats de la UE. “Hay bosques atlánticos en Galicia que no están incluidos en la Red Natura porque están bien representados en el centro de Europa, ocurre con algunas carballeiras por ejemplo, que no se incluyen. Eso es una limitación porque muchas de estas comunidades están en su límite sur de expansión, lo que les da muchas peculiaridades”, argumenta. La asociación ecologista Adega clama contra una ampliación que “no está a la altura” de las especies y hábitats que atesora Galicia e insiste en que “no satisface las demandas de la Comisión Europea”. También el colectivo Galiza non se vende, que acaba de presenta sus alegaciones a la ampliación, considera que los espacios protegidos “son muy escasos en comparación con el valor ambiental del territorio” y, como Adega, reclama la creación de nuevos LIC.

El debate sobre el porcentaje de representación se queda atrás para el catedrático porque, dice, está sin abordar algo más preocupante: la “ausencia absoluta de gestión” de los territorios que declarados Red Natura. “Hay espacios que nadie, ni siquiera los vecinos saben que están protegidos”, afirma. La Xunta presentó el pasado verano el Plan Director de esta red ecológica que regula sus usos, pero permite instalar piscifactorías y actividades industriales “compatibles”. “A veces hay el cartel que indica que es un LIC pero nadie hace nada por su conservación”, dice Guitián que considera que no vale de nada tener una norma directora del espacio “sin que sea un plan de protección efectivo y que beneficie también a la población”.

 

Que Galicia acumule tanta diversidad de espacios de interés y prioritarios muy repartidos por el territorio —solo dos áreas de 100 kilómetros cuadrados en toda la comunidad no tienen hábitats cuya protección es preferente para la UE y son los que coinciden con las ciudades de A Coruña y Vigo— pero su Red Natura sea insuficiente, como dice la Comisión Europea, “no se entiende”. El catedrático de Botánica en la Universidade de Santiago, Javier Guitián, deriva a “razones políticas” para entender esa extraña relación. “La propuesta inicial de la primera Red Natura contemplaba un mayor territorio”, explica el profesor, que trabajó en la elaboración de los mapas de especies vegetales en esa redacción inicial. Tras el trabajo de los expertos, llegó el filtro político. La ampliación hasta el 18% de la Red Natura que prometió hasta la saciedad el Gobierno bipartito pero que nunca llegó a aprobar y la que que tiene en exposición pública el Ejecutivo de Alberto Núñez Feijóo que se queda en el 15% está redactada por, prácticamente, el mismo equipo del Instituto de Biodiversidade Agraria e Desenvolvemento Rural (Ibader) de la Universidade de Santiago. Sus firmantes editaron en 2008 Os hábitats de Interese Comunitario en Galicia. Descrición e Valoración Territorial, un documento que analiza la “elevada diversidad gallega de hábitats”. La ampliación de la actual Xunta se centra en recoger bajo esta figura de protección los hábitats prioritarios que la Unión Europea señala que son deficientes en Galicia, sin tener en cuenta los de interés que podría amparar.

En ese trabajo del Ibader se destaca la costa, sobre todo en las provincias de A Coruña y Lugo, como la línea de oro de la comunidad donde se aglutinan, por la confluencia del espacio marino y terrestre, el mayor número de hábitats. Al norte, entre los ayuntamientos de Viveiro y Xove, se cuentan 39 hábitats de importancia y nueve prioritarios: no es posible encontrar en España una mayor acumulación de entornos a proteger. Es la confluencia de los LIC de Monte Maior, río Landro y Costa da Mariña Occidental. A pesar de que el Plan Director de la Red Natura, que regula las actividades que se pueden realizar, excluye nuevas minas y desarrollos eólicos, la Xunta da cabida a las piscifactorías en esta línea de costa, incluidas las zonas más sensibles. La Red Natura gallega está dividida en tres zonas con diferentes grados de protección: la más restrictiva, llamada de conservación, representa el 26,3% de la Red Natura. En el 67,7% entran las zonas más humanizadas y admiten actividades no tradicionales además de carreteras y gasolineras. El 6% que resta se extiende por las áreas con alto nivel de urbanización. Guitián avisa que los ecosistemas de los litorales “son más vulnerables” que otros de interior. “Son más susceptibles de ser alterados, que se modifique su nivel de agua dulce, de salinidad o que se modifiquen las dunas y soportan una gran presión urbanística. Un brezal, por ejemplo, tiene más capacidad de absorción. A los ecosistemas de litoral hay que mimarlos”.

Solo las ciudades de A Coruña y Vigo no tienen ningún entorno valioso

Solo en Galicia es posible contar más de 35 hábitats en 100 kilómetros cuadrados. Cuatro celdas de ese valor se encuentran en A Coruña, justo en los LIC Costa da Morte y Carnota-Monte Pindo, que el PP rechazó convertir en Parque Natural, y una, la de LIC Monte Maior, río Landro y Costa da Mariña Occidental, marca en Lugo el tope español. Guitián lo explica por la hetereogenidad de Galicia. “Hay una diversidad climática grande, con una zona mediterránea y otra atlántica, también hay hetereogenidad en los sustratos y la diferencia que supone frente a otras comunidades tener mar. La conjunción de todos estos factores y la diversidad de usos, como algunos bosques de castaños y pastizales, condicionan que Galicia sea tan rica”, detalla.

No es posible hallar más hábitats que en la desembocadura del río Landro

Lugo, que aúna los entornos naturales de litoral y montaña, suma 69 hábitats, 18 de ellos prioritarios. Le siguen A Coruña con 55, Pontevedra con 52 y Ourense con 40. Aunque la provincia de interior se queda de última en la clasificación, si tuviera un tramo de costa “podría ver incrementado su número de hábitats en 20, colocando a esta provincia en segundo lugar”, indica el informe del Ibader. La diversidad de entornos sensibles de las provincias puede competir también con comunidades enteras. En esa clasificación, Pontevedra y Ourense estarían en el número undécimo y duodécimo, A Coruña competiría en el séptimo lugar, mientras que Lugo se situaría de cuarta, justo detrás de Galicia. En todas las provincias, además, existe una “elevada proporción” de hábitats cuya protección la Unión Europea considera prioritaria.

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