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Una travesía por el desierto de 18 meses para la 'catedral Boetticher'

Los trabajos de urbanización del área retrasan la puesta en marcha del centro tecnológico del Ayuntamiento, concluido pero sin luz, agua o alcantarillado

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Entrada de la antigua factoría de Boetticher, en septiembre de 2011.

El tesón de Alberto Ruiz-Gallardón (PP) trasciende con holgura las costuras de una legislatura y, en ocasiones, sobrevive incluso a sus mudanzas políticas. En 1997, por ejemplo, cuando aún era presidente de la Comunidad de Madrid (1995-2003), decidió que la capital merecía el “proyecto fascinante” de los Juegos Olímpicos, y en ello sigue la capital, ya sin él, tras dos derrotas consecutivas, aspirante ahora por tercera vez.

Fue también en 1997 cuando Gallardón lanzó un plan de choque para el distrito de Villaverde que, entre otras medidas, preveía expropiar la antigua fábrica de ascensores de Boetticher y Navarro (dispuso para ello 600.000 euros) y convertirla en una suerte de vivero empresarial. La nave, de 12.500 metros cuadrados, fue construida en 1949 por el arquitecto Manuel Cámara, es un bien protegido (en parte porque hasta hace poco se atribuía a Eduardo Torroja), y albergaba en el momento de su abandono, en 1984, a medio millar de trabajadores que la conocían como la catedral.

En 1997, sin embargo, se había tornado en un gueto de marginalidad ligado en las hemerotecas a asesinatos y droga. El proceso de quiebra de sus propietarios (iniciado en 1992) no dejó manos libres al Ayuntamiento hasta finales de 2008 para rehabilitar el edificio, que para entonces se caía literalmente a pedazos. El proyecto se presentó en 2009, con un coste de 30 millones prestados sin intereses por el Gobierno, y ya está casi concluido, a falta del remate (como mucho, se irá de precio un 10%). Entre tanto, Gallardón ha sido alcalde (2003-2011) y ahora es ministro de Justicia.

La boyante nave flota ahora sin embargo vacía en un paraje sin civilizar. Los procelosos trámites urbanísticos, que se iniciaron también a fines de 2008, no han concluido hasta hace un mes. Solo ahora se puede urbanizar el área (dotándola de accesos viales, electricidad, agua, alcantarillado, etcétera), donde se van a levantar medio millar de viviendas cuya venta saldará el proceso de quiebra.

La construcción está en manos privadas, así que al Ayuntamiento sólo le cabe esperar.Boetticher y Navarro SA ha prometido concluir los trabajos antes de 12-18 meses, según dijo ayer el edil de Economía, Pedro Calvo. Entre tanto, la nave seguirá apagada y el Gobierno local (PP) buscando quién la quiera habitar cuando al fin esté lista. “Es el momento en el que la iniciativa privada debe participar y, aunque la crisis no acompaña, se están manteniendo múltiples contactos”, añadió Calvo. El objetivo es convertirla en un nodo de difusión de tecnologías de la información, nanotecnología, biotecnología y ciencias de los materiales.

Gallardón probablemente sea invitado a la inauguración, sea lo que sea para entonces.