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Operación pionera a un feto con una enfermedad pulmonar mortal

La pequeña, que tiene 16 meses y fue intervenida en Barcelona, padecía una malformación

 HOSPITAL CLÍNIC / SANT JOAN DE DÉU

“Si no la hubiéramos operado, ahora estaría muerta”. Así de tajante se ha mostrado el doctor Julio Moreno, neonatólogo del hospital de Sant Joan de Déu de Barcelona y responsable de una operación pionera: intervenir de una afectación pulmonar a un feto de 26 semanas de gestación y de apenas 800 gramos en el vientre de su madre. “Es una intervención muy delicada pero el resultado ha sido satisfactorio”, ha destacado Moreno el mediodía de este martes frente a la paciente ya recuperada, Alaitz, una pequeña de 16 meses sonriente. La niña realiza una vida “completamente normal”, ha destacado el equipo médico.

Se trata de una intervención sin precedentes a nivel internacional ya que, si bien en otros casos ya se había detectado precozmente este tipo de dolencia, nunca se habían intervenido directamente los bronquios del feto, ha subrayado Moreno. La pequeña Alaitz (nombre que significa alegría en vasco) corría riesgo de fallecer por insuficiencia respiratoria debido a una malformación genética poco habitual que obstruía los bronquios del pulmón derecho, una patología grave que suele ocasionar la muerte fetal o neonatal en, aproximadamente, el 90% de los casos.

Esta afectación mantenía la parte intermedia del bronquio paralizada, lo que hinchaba e impedía el desarrollo correcto del pulmón afectado, han relatado los equipos de especialistas en medicina y terapia fetal del hospital Clínic de Barcelona, dirigidos por Eduard Gratacós y Josep Maria Martínez, y la cirujana Montserrat Castañón y el neonatólogo Julio Moreno, del Sant Joan de Déu. “Es una intervención compleja porque se pierde mucho líquido, puede llegar a pararse el corazón y hay que recuperarlo. En este caso duró unos 30 minutos y el resultado fue muy bueno”, ha celebrado Gratacós.

La intervención precoz se realizó mediante una ecografía cuando el feto contaba con unos cinco meses de gestación. La prueba, realizada en el Hospital de Mollet del Vallès (Barcelona) hizo saltar las alarmas del equipo médico, que puso el caso en manos de los especialistas del Clínic y el Sant Joan de Déu.

El equipo decidió operarla introduciendo un catéter de unos tres milímetros a través de la tráquea del feto que permitió llegar al bronquio afectado. Empleando un láser, los cirujanos desobstruyeron el órgano y conectaron el resto de vías aéreas para que el pulmón pudiera crecer de forma normal. La pequeña nació sin complicaciones en la semana 38 de gestación con un peso de 2,54 kilogramos. A los 13 días de vida, fue sometida a otra intervención quirúrgica definitiva para extirparle los lóbulos pulmonares dañados por la malformación.

La cirugía fetal es un campo en pleno desarrollo que cuenta ya con decenas de patologías consolidadas, pero este caso es pionero, ya que cada año solo afecta a unos 40 casos en España y cerca de 300 en todo el mundo. Uno de cada 550 embarazos presenta anomalías fetales y solo uno de cada 10.000 fetos padece la anomalía que puso en riesgo la vida de Alaitz. El peligro para la salud de la madre, en este caso, apenas es relevante y puede equipararse al riesgo de practicarle una prueba de amniocentesis, ha destacado Moreno.