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La policía cree que el dinero de San Fernando acabó en fiestas y coches

Un informe vincula el robo de la caja municipal al progreso económico de unos amigos del principal imputado

El exalcalde de San Fernando Manuel María de Bernardo.

 

El dinero robado de la caja municipal de San Fernando (Cádiz) pudo servir para financiar fiestas, coches de lujo o tratamientos estéticos. Es la hipótesis que refleja un informe policial, que forma parte de las diligencias judiciales, que vincula las sustracciones producidas de las arcas locales durante años al progreso económico que experimentó una familia de esta localidad, de origen marroquí, que mantenía una amistad con el principal imputado, el funcionario Clemente Ruiz, a quien se acusa de ser el autor material del desfalco.

El robo de la caja de San Fernando se detectó en 2009, año en que Manuel María de Bernardo era alcalde de la localidad. De ella desaparecieron 7,8 millones de euros, que fueron sustraídas desde, al menos, 2003. El principal sospechoso es el cajero municipal que, según esta investigación, llegó a prescindir de sus vacaciones para mantener el control sobre el dinero y evitar ser descubierto. Una auditoría de la Cámara de Cuentas de Andalucía alertó de la desaparición de algunas cantidades, lo que llevó al gobierno municipal, entonces del PA y el PP, a denunciar los hechos. En su informe, la policía lamenta que la difusión del desfalco por parte del Ayuntamiento perjudicó la investigación del rastro del dinero porque no se pudieron hacer pesquisas en secreto.

La gran duda es dónde está el dinero y qué hizo con él el cajero municipal. Aunque su nivel de vida era bastante superior al que podía aportar su sueldo de funcionario, él había argumento haber recibido otros ingresos de una herencia o de su negocio inmobiliario. La sospecha de la policía es que el empleado público repartió el botín entre sus allegados, sobre todo, entre una familia marroquí con la que trabó amistad. Los vínculos personales son claros y también los económicos. Los agentes llegaron a descubrir que Clemente Ruiz guardaba libretas de ahorro de varios de los miembros de esta familia en su despacho de la caja municipal, con lo que controlaba sus ingresos.

Ruiz y sus amigos compartieron negocios, documentación y trabajadores. Y las supuestas sustracciones coincidieron en el tiempo con un sorprendente incremento del nivel de vida de esta familia. La policía llama la atención sobre que dos bodas y una fiesta infantil celebradas en Ceuta llegaron a costar 345.000 euros. Hubo actuaciones musicales de renombre y gastos pagados para todos los invitados. Previamente a algunos de esos eventos, algunos de los protagonistas de estos eventos se sometieron a tratamientos de estética por cantidades superiores a los 21.000 euros y servicios sanitarios privados, por más de 30.000 euros.

Según las conclusiones de este informe, la cantidad gastada por esta familia en los años de sustracciones en la caja superaron los 2’4 millones de euros. “Hay otras cifras pendientes o de imposible determinación, pero es una cifra muy desproporcionada con el resultado económico de las actividades de esta familia”, dice el informe. “El alegre ritmo de gasto de dinero en efectivo cesó tras la detención de Clemente Ruiz el 1 de abril de 2009”. A partir de ahí, comenzó su declive económico.

Este informe ha sido insuficiente para imputar a algún miembro de esta familia, que sufrió varios registros domiciliarios. El abogado del cajero municipal, José Luis Tellado, considera “carente de lógica” la hipótesis porque considera poco probable que alguien robe dinero público para dárselo a sus amigos. El PSOE cree que la investigación abre nuevas incógnitas y no deja claro el destinto de todo el dinero.