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Condenado a tres años el dueño del macroburdel de La Jonquera

La trama iba a Brasil porque en sus locales había “falta de mujeres”

Exterior del macroburdel Paradise, en La Jonquera.
Exterior del macroburdel Paradise, en La Jonquera.

José Moreno, dueño del macroburdel Paradise, en La Jonquera, ha sido condenado a tres años de cárcel por dirigir una red que introducía ilegalmente en España a mujeres para prostituirse. La sentencia de la Audiencia Provincial de Girona condena a Moreno por favorecer la inmigración clandestina, pero le absuelve del delito relativo a la prostitución, por considerar que las mujeres no estaban obligadas ni se hallaban en una situación de “vulnerabilidad”. El fallo condena por el mismo delito a dos años de cárcel al encargado de uno de los locales, a una colaboradora de la trama y al conductor del grupo, a quien impone otro año por tenencia ilícita de armas.

Los condenados utilizaban sus contactos en Brasil para contactar con mujeres dispuestas a ir a España para prostituirse, entonces en los clubes de Girona Edén y Eclipse, propiedad de Moreno. Este, según el fallo, adelantaba el importe de los billetes y prestaba dinero a las mujeres para acreditar su solvencia y pasar la frontera como turistas.

El empresario ofrecía a sus colaboradores hasta 300 euros por mujer captada, según se desprende de una conversación telefónica intervenida que recoge la sentencia. Era el año 2008 y el empresario tenía problemas en Edén y Eclipse por “falta de mujeres”. Moreno llega a decir a sus trabajadores que “espabilen”.

Una vez en España, trasladadas a los locales, las mujeres trabajaban a cambio de abonar unos 60 euros al día por el hospedaje y la manutención. Del dinero que ganaban debían devolver alrededor de 2.500 euros por los gastos del viaje, un importe muy superior al coste real. Una de las mujeres que declararon ante la policía brasileña —que abrió una investigación y remitió sus averiguaciones a la policía española— explicó que Moreno le hacía pagar 150 euros por cada día no trabajado.

La magistrada que redacta la sentencia no considera probado que las mujeres ejerciesen la prostitución obligadas. El delito de “proxenetismo no coercitivo”, por otra parte, exige que el proxeneta abuse frente a una condición de vulnerabilidad de la víctima, o bien que obtenga un beneficio económico directo de los actos sexuales. “La única mujer que ha declarado en el juicio dijo haber ejercido voluntariamente la prostitución y percibir íntegramente las ganancias derivadas de ella una vez satisfecha la cantidad de hospedaje”, sostiene la magistrada. Ni siquiera la fiscal argumentó estas circunstancias en su escrito de acusación.

Servicios sexuales

La testigo relató que, tras llegar a España y pasar la noche en casa de una de las imputadas, el encargado del club le explicó el precio de los servicios sexuales que debía fijar con los clientes y el coste de los gastos de alojamiento. La mujer dijo que “nunca la amenazaron para que pagara la deuda” del billete, que “podía entrar y salir libremente del club”, y que se fue “sin pagar nada” de lo que supuestamente debía.

Moreno ha sido detenido en varias ocasiones por delitos relativos a la prostitución, el tráfico de personas y el blanqueo de dinero. En julio de 2010 la policía embargó cinco millones de euros en bienes a 12 acusados de proxenetismo, entre ellos el ahora condenado. Este local abrió en diciembre de 2010 pese a la oposición del alcalde de la población, que le denegó la licencia. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña dio la razón al empresario, que invirtió tres millones de euros en un local con capacidad para 150 mujeres.