Arte contemporáneo para el salón

Los arquitectos Joaquín Torres y Rafael Llamazares organizan en su espacio de interiorismo en el centro de Madrid una exposición y venta de objetos

Obras de Joaquín Torres expuestas en el estudio A-cero de Madrid. / CARLOS ROSILLO

Los arquitectos Joaquín Torres y Rafael Llamazares, responsables del estudio A-cero, se estrenaron anoche en la semana del arte contemporáneo de Madrid trasladando el arte de la galería o el stand a casa. No les hizo falta abrir alguna de las viviendas de lujo que han diseñado para clientes como el jugador de fútbol Raúl, los actores Penélope Cruz y Javier Bardem o Alejandro Sanz. Decidieron usar su showroom dedicado al interiorismo en el barrio de Salamanca (Castelló, 66) para mostrar y vender el trabajo de una selección de artistas que “siguen las líneas que caracterizan nuestra arquitectura: contemporánea, aunque no minimalista, sustentada en la escultura y la pintura”, apuntaba Llamazares, anfitrión de la noche.

Dos galerías, Casado Santa Pau y Christian Oliva Vélez, y la consultora de arte Elena Fernández Manrique han decorado con piezas de sus artistas este espacio de 650 metros cuadrados divididos en dos plantas, que simulan diferentes estancias de una casa. “No se ha cambiado la decoración del showroom”, explicaba Llamazares, “no tenemos la pretensión de convertirnos en una galería de arte, por eso la selección de las obras es muy variada —artistas noveles y consagrados— y se integran con nuestros muebles”.

En la entrada, junto a la pieza más importante de la exposición, una escultura del premio Turner Tony Cragg valorada en 160.000 euros, se exhibe una de las Bandadas de Marina Anaya. La joven artista, perteneciente a la galería Christian Oliva Vélez, ha creado dos piezas en latón fundido que simulan el vuelo de un grupo de pájaros. “Es la primera vez que se organiza un evento así y no sé cómo va a resultar”, decía Anaya, acompañada anoche por su hermana, la actriz Elena Anaya. “Pero a veces a los clientes les cuesta entrar en una galería o en una feria como Arco y este espacio te da la idea de cómo una obra puede quedar en tu casa, el destino final del arte”.

Por eso, los cuadros de Sean Scully no cuelgan de las paredes, sino que se tumban sobre una gran mesa perteneciente al estudio de arquitectos. La gran barra de hierro y bronce apoyada sobre una calavera negra del artista Jaume Plensa (45.000 euros), se camufla sobre una instalación de velas ideada también por Torres y Llamazares. Con menos disimulo se disponen las esculturas de Jesús Curia, que ayer se afanaba en encontrar un espacio para sus grandes gemelos. “Son obras volumétricas para casas que en sí mismas son espacios artísticos”, decía el artista en referencia a las viviendas que diseña A-cero.

La iniciativa, que durará dos semanas, se celebra de manera paralela a Arco y pretende que “el arte se reparta por la ciudad y no se quede solo en Ifema [recinto que alberga la feria de arte]”, dice el arquitecto. A-cero sigue el modelo de lugares como Milán, donde al mismo tiempo que se organizan grandes citas artísticas como la feria del mueble, se desarrollan una serie de actividades alternativas aprovechando la presencia de un mayor número de coleccionistas y personas interesadas en el arte contemporáneo.

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