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crítica | teatro

El viaje de Filomena

'La niña invisible' es una comedia sobre la inmigración contada con perspectiva integradora

Representación de 'La niña invisible' en el teatro Triángulo. Ampliar foto
Representación de 'La niña invisible' en el teatro Triángulo.

¿Recuerdan La mujer invisible? En ese drama, cuyo enorme éxito londinense se reprodujo en España, Kay Adshead, su autora, narraba el periplo europeo de una inmigrante que acababa siendo deportada. Después de encarnar a su protagonista durante más de 200 funciones, la actriz y periodista de origen brasileño Rita Siriaka, hipersensibilizada, decidió escribir una comedia sobre la inmigración, contada a los niños desde una perspectiva integradora.

A la manera de la Alicia de Carroll o de El principito, La niña invisible habla del mundo real a través de los personajes fantásticos que la pequeña Filomena se va encontrando en cada estación de su recorrido por tierra extraña, tras arribar en una frágil paterita. La recta Dire-directora del colegio donde pretende estudiar, el burócrata Señor de los Papeles que decide quién puede quedarse en esta orilla y quién no, el Viento que Sopla (a favor del sol que más calienta) y el Guardia-Guardián, risueños representantes de un orden inflexible, simbolizan también las dificultades de la vida, que Filo tendrá que superar con empatía, optimismo y alguna mano amiga, como los protagonistas de los cuentos de tradición oral donde aprendimos a distinguir la pata blanca de mamá cabritilla de la pezuña enharinada del lobo.

La niña invisible

Autora: Rita Siriaka. Directoras e intérpretes: Pilar Gil e Iratxe Gallardo. Madrid. Sala Triángulo. 11 y 12 de febrero. La Cabrera. Centro Comarcal de Humanidades Sierra Norte. 19 de febrero. Arroyomolinos. Auditorium Municipal. 17 de marzo.

En este ágil montaje de Teatro Porsiacaso y Producciones Valldum, Pilar Gil imprime a Filomena el brillo y la energía contagiosa de la edad infantil como si todavía estuviera en ella e Iratxe Gallardo muta de modo camaleónico en sus estrafalarios antagonistas, vestidos expresiva e ingeniosamente por Paula e Inés Caballero. Hay que ver las caras de los niños pensándose su voto, cuando, al final, el futuro de la protagonista depende de lo que ellos decidan.