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Las empresas de artes gráficas sufren una caída del mercado del 60%

Los encargos que recibían de las Administraciones se han desplomado

La patronal reclama ayudas públicas para fusionar compañías

Máquina de un taller de impresión de una empresa de Santiago.
Máquina de un taller de impresión de una empresa de Santiago.

La crisis golpea a todos los sectores de actividad económica sin distinción pero hay algunos con los que se ceba especialmente. Es el caso de las empresas de artes gráficas, que han visto como el empleo ha caído más de un 20% y la bajada de la facturación ronda el 60%. Desde la propia Asociación de Empresarios de Artes Gráficas de Galicia (AEAGG) se reconoce que hay una excesiva atomización en este campo, que aún no se ha corregido pese a los efectos de la crisis, y reclama que la propia Administración conceda apoyos para facilitar una mayor concentración empresarial.

 El presidente de AEAGG, Jacobo Bermejo, explicó que como consecuencia de la situación económica numerosas firmas, especialmente en la zona de Vigo, han presentado concurso de acreedores y algunas se han visto obligadas a cerrar. Es el caso de Diomaro, Alfer, Gráficas Pomba o Norgráfica, todas ellas ubicadas en la comarca viguesa. Las empresas de mediano tamaño han sido las más afectadas por los cierres.

“El diagnóstico que hicimos al principio de la crisis de que un 50% de las empresas del sector y un porcentaje similar de empleos iban a desaparecer va camino de cumplirse”, indica Bermejo. En 2008 el sector de artes gráficas en Galicia contaba con 1.090 empresas y 7.000 trabajadores. Aunque no hay estadísticas actualizadas, desde AEAGG calculan que el número de empleos en el sector ronda actualmente los 6.000.

Bermejo explica que la caída en la rentabilidad de las firmas en los últimos años ha sido muy grande y actualmente esta se sitúa en el entorno de un 1%. “El 80% de las empresas registran pérdidas”, añade el presidente de AEAGG, quien apunta también que se ha producido una escalada en la competencia por bajar los precios entre las empresas para tratar de compensar la falta de trabajo. El sector dependía mucho de los encargos realizados por las distintas Administraciones, pero las reducciones presupuestarias han llevado a que los ingresos por esta vía se hayan reducido hasta un 90%. “A esto hay que sumar que se han reducido mucho los encargos realizados por las universidades y otras instituciones para las que trabajan este tipo de empresas”, añade Bermejo. Además, muchas compañías renovaron su maquinaria en los últimos años y no han podido amortizarlas por la llegada de la crisis y la caída en los encargos.

Las demandas de los empresarios a la Administración pasan por, en primer lugar, que se deje de “demonizar” al sector. “Es normal que se hagan recortes en todas las áreas en estos momentos pero lo que no puede ser es que casi nos tachen de delincuentes cuando hay evidencias como que un libro electrónico consume más energía que la necesaria para editar uno en papel. Las empresas estamos haciendo un esfuerzo para imprimir cada vez más en papel con certificado de origen”, explica el presidente de AEAGG, quien también pide a la Administración que preste su colaboración para facilitar el necesario proceso de concentración empresarial que aún debe producirse en el sector.

Para dar una idea de las caídas de facturación que ha sufrido el sector, un empresario de una imprenta de tamaño medio en Santiago explica que el porcentaje de facturación que procedía de la Xunta en su empresa alcanzaba el 40% y ahora apenas llega al 5%. Este industrial asume que buena parte de la mala situación económica de muchas compañías se debe a la falta de profesionalización en el sector y a la barra libre de crédito que facilitaron las entidades financieras durante los primeros años de la pasada década. “A nosotros nos concedieron un crédito de dos millones de euros para comprar una máquina y prácticamente no nos pidieron garantías. Esto era una práctica habitual”, explica este empresario compostelano.

En su opinión, un sector que cuenta con unos 6.000 empleos debería ser declarado de interés estratégico por parte de la Xunta. Considera que habría que apostar por medidas como mejorar la formación de empleados y directivos y también apostar por la apertura de nuevos mercados. Además, coincide con la patronal del sector en que hay que apostar por una mayor concentración de empresas.

Contratos que se van fuera

Una de las demandas que se hacen desde la patronal del sector a la Xunta es que en los concursos que se convocan para hacer campañas de promoción u otro tipo de eventos que implique la impresión de productos, la adjudicación se divida en partes. De esta forma, empresas especializadas de cada sector podrían aspirar a ganarlos. Así se evitaría que trabajos con un presupuesto importante sean adjudicados a empresas foráneas, como sucede actualmente.

Un empresario de la zona de Santiago señala que es incomprensible que estos concursos no se queden en la comunidad autónoma, cuando aquí hay empresas que disponen de la tecnología de última generación para realizar los trabajos con una calidad idéntica a la de cualquier otra imprenta del resto de Europa.

Otro de los problemas que sufre el sector, según explica este empresario, es que la falta de trabajo ha llevado a algunas empresas a aceptar trabajos con presupuestos por debajo de los márgenes de rentabilidad, lo que acaba repercutiendo en una bajada general de precios. Según indica, las Administraciones se están aprovechando de esta situación por lo que habría que introducir una cláusula en los concursos que evite adjudicar proyectos a precios por debajo de mercado.

A juicio de este empresario, el año 2012 va a ser crucial para el sector de las artes gráficas en Galicia. Asegura que si no se pone en marcha un plan estratégico para ordenar el mismo, la desaparición de imprentas y la caída del empleo en el sector pueden conducir a una auténtica catástrofe. Por el momento, la Xunta no parece haberse tomado en serio el problema, añade el empresario.