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movimiento 15-M

Nueve detenidos tras la primera carga policial de la ‘era Rajoy’ en Madrid

Hay otras nueve personas heridas, ocho de ellas policías

Una marcha ilegal contra la reforma laboral en Sol acaba con incidentes

La delegación del Gobierno recordó que la manifestación debía ser comunicada

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Varios policías arrestan a un manifestante.

Nueve detenidos y nueve heridos leves. Es el balance de una protesta no comunicada contra la reforma laboral que reunió anoche en la Puerta del Sol a unas 800 personas y terminó con varias cargas de los antidisturbios en el entorno del Congreso de los Diputados. Fue también la primera demostración del cambio de talante de los nuevos responsables políticos y policiales de la región.

La protesta, que no había sido comunicada por los convocantes a la Delegación del Gobierno, comenzó a las ocho de la tarde. Los concentrados exhibieron numerosas pancartas y corearon lemas contra los recortes del Gobierno de Rajoy: “El próximo parado que sea un diputado” o “que sí, que sí, que este Gobierno es lacayo de Merkel y Sarkozy”.

Pasadas dos horas, una parte de los concentrados decidió ir al Congreso de los Diputados por la carrera de San Jerónimo, donde les impedían el paso hileras de vallas azules y una fila doble de agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP, los antidisturbios). Los problemas surgieron cuando cuatro agentes, con los cascos puestos y alguno de ellos con escudos protectores, salieron del cordón policial e identificaron a un joven. La crispación fue en aumento y el resto del público les rodeó y empezó a increparles. Sin mediar palabra, otro grupo más numeroso de antidisturbios comenzó a pegar porrazos y empujones a todo el que se puso en su camino. Los golpes alcanzaron a transeúntes que asistían a la refriega y a varios periodistas y cámaras de televisión que hacían su trabajo.

Cuando detenían a participantes en la protesta, los esposaban o les retorcían los brazos para inmovilizarlos y los metían dentro del cordón. Para evitar que los manifestantes les liberaran o se acercaran, los dos agentes que llevaban al arrestado eran protegidos por una decena de compañeros que blandían sus porras y no dudaban en golpear. Estas operaciones las repitieron en varias ocasiones y, conforme avanzaba la noche, eran más contundentes. Durante unos 20 minutos fueron frecuentes las cargas, las carreras y los porrazos, pese a que la protesta había ido a menos. Fuentes policiales explicaron que los manifestantes pretendían acceder al Congreso por las calles aledañas, en especial por Cedaceros.

Los problemas se reprodujeron hasta pasadas las diez de la noche en la carrera de San Jerónimo, donde los antidisturbios detuvieron a un manifestante que les increpó. Fueron necesarios hasta ocho agentes para ponerle los grilletes. De poco sirvieron las peticiones del resto de concentrados para que le dejaran libre. Algún local llegó incluso a bajar los cierres para evitar la rotura de los escaparates. La situación se normalizó alrededor de las once cuando el Congreso quedó blindado con una decena de furgonetas de la UIP. Los detenidos, que fueron trasladados a la Brigada de Información, serán acusados de atentado contra agente de la autoridad y lesiones. Fuentes policiales aseguran que todos ellos tenían antecedentes por alteraciones del orden. De los nueve heridos, ocho son policías y el noveno, un manifestante. Ninguno de los agentes llevaba su número de identificación, pese a estar obligados a ello.