Un retiro dorado bajo el sol

La revista ‘Litoral’ recupera las estancias en Málaga de personajes ilustres

Ernest Hemingway (centro), en la finca La Cónsula.

La historia de Málaga está marcada por el sol y las culturas que enraizaron en sus pueblos. Ya los fenicios, cuando se instalaron en la desembocadura del río Guadalhorce, hicieron del sol su moneda. Con el paso del tiempo el litoral malagueño se llenó de pequeños y luminosos pueblos recostados al sol; la mayoría dedicados a la pesca, la agricultura y el comercio, con su historia y tradiciones labradas en sus encaladas calles o dibujadas en las plazuelas. Un litoral que se extendía por 169 kilómetros desde las calas de Maro, en la frontera del reino de Granada, hasta las señoriales playas de Manilva. Un litoral, entonces, virgen, sin descubrir, imperio del sol eterno.

Del poder de atracción que siempre ejerció lo que hoy se conoce como Costa del Sol se ocupa en su último número la revista Litoral, que bajo el título Málaga, meeting point indaga en la querencia que por esta tierra han mostrado destacadas personalidades.

Málaga, meeting point habla de la importante presencia de artistas y escritores foráneos en la nombrada poéticamente Ciudad del Paraíso y en su franja marítima, conocida mundialmente como Costa del Sol. Y muestra de qué manera el hechizo de su clima, de su luz, de sus paisajes mediterráneos y de sus gentes, o el devenir de su historia, han dejado una huella indeleble en la obra de esos ilustres visitantes o residentes venidos de los rincones más insospechados del planeta en la creencia de que en esta zona del litoral andaluz habrían de ver cumplido aquel sueño inalcanzable”, explica Lorenzo Saval, director de Litoral.

Ava Gardner, en una playa de Torremolinos en 1955.

“Desde que en el siglo XIX los viajeros románticos del frío norte europeo pusieran sus ojos en la herencia clásica de Italia o Grecia y en el paisaje virgen y exótico de la arabizada España, han sido numerosísimos los artistas y escritores que recalaron en Málaga y/o la evocaron en sus obras: Theofile Gautier, Richard Ford, Hans Christian Andersen, J.-Charles Davillier, Gustave Doré, Rubén Darío, Rainer Maria Rilke, los poetas de la Generación del 27, Buster Keaton, Salvador Dalí y Gala Eluard, la colonia angloparlante en la Málaga en guerra (Gerald Brenan, Gamel Woolsey, Sir Peter Chalmers-Mitchell, Marjorie Grice-Hutchinson), Norman Bethune, César Vallejo, Pablo Neruda, Arthur Koestler, George Orwell, Bertold Brecht, Ernest Hemingway, Orson Welles, Paul y Jane Bowles, Jean Cocteau, Maureen O’Hara, Elizabeth Taylor, Frank Sinatra, Ava Gardner, Brigitte Bardot, Deborah Kerr, Peter Viertel, Sean Connery, algunos Beatles y Rolling Stones… Interminable lista que, gracias a la colaboración de un gran elenco de especialistas en la materia (historiadores, hispanistas, escritores, periodistas, críticos, arquitectos), tienen su punto de encuentro en estas páginas, dando una respuesta sugestiva a aquella pregunta de José Bergamín en la Litoral de los años 20: ¿Málaga existe?”, añade Saval.

Gentes como el personaje que recupera el arquitecto Salvador Moreno Peralta en su artículo Viaje a lo que se nos escapa, donde hace referencia a sir Peter Langworthy, más conocido como El inglés de la peseta por su dadivosa costumbre de dar este donativo a quien se lo solicitaba y verdadero descubridor de Torremolinos al montar el primer hotel del pueblo en su residencia del Castillo de Santa Clara a principios del siglo XX.

O artistas como Salvador Dalí y su mujer Gala, quien protagonizó el primer top less en las playas de Torremolinos allá por 1930; y escritores como el hispanista Gerald Brenan, que fue residente fijo en Churriana, o Ernest Hemingway, asiduo de Ronda por su amistad con el torero Antonio Ordóñez y que de vez en cuando bajaba hacia la costa a visitar a los Davis, un matrimonio de multimillonarios que vivían en la finca La Cónsula, en Churriana.

Las visitas de Jean Cocteau de la mano de Edgar Neville a Marbella; los últimos años de Jean Bowles en un hospital o la toma de contacto de Buster Keaton en Málaga con los integrantes de la Generación del 27 en el verano de 1930 son solo algunas de las muchas historias que recoge Málaga, meeting point en sus casi 350 páginas, número que incluye numerosos textos, poemas, fotografías y dibujos de estas personalidades que nacieron inspirados tras sus estancias por tierras malagueñas.

“En ninguna parte de España me sentí tan feliz y tan en casa como en Málaga. Las costumbres de sus gentes, su temperamento, el ancho mar, todo ello, tan necesario y rico para mí, lo encontré allí. Y es más, encontré algo todavía más importante: gente amable y comprensiva”, dejó escrito Hans Christian Andersen tras su visita a Málaga en 1862.

 

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