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Qatar Airways rechaza entrar en Spanair y deja el futuro de la aerolínea en el aire

La Generalitat decidirá hoy si niega más inversiones o ayudas a la compañía catalana

Los inversores árabes se retiran ante una hipotética sanción de la UE por las ayudas públicas

El futuro de Spanair se vislumbra cada vez más negro tras la ruptura de las negociaciones entre la Generalitat de Cataluña y Qatar Airways, que ha abandonado su intención de adquirir al menos el 49% de las acciones de la aerolínea catalana, tal como se había dicho semanas atrás. De nada ha servido que el consejero de Economía, Andreu Mas-Colell, viajara en persona a Emiratos Árabes para tratar de mediar por la empresa. La compañía árabe ha decidido no seguir adelante con la operación. La Generalitat ha confirmado la ruptura de las negociaciones, aunque no ha ofrecido más detalles. Por parte de Spanair las explicaciones son todavía más escasas. "No hemos recibido información oficial por parte de la Generalitat sobre la retirada de Qatar Airways. Tampoco sabemos si la Generalitat también piensa retirar su apoyo económico", ha explicado un portavoz de la aerolínea. La compañía apunta: "hoy opera los vuelos con normalidad".

Las primeras hipótesis señalan que Qatar Airways ha tomado la decisión de retirarse ante la falta de garantías de que la Comisión Europea no vaya a reclamar en el futuro la devolución de las cuantiosas ayudas y subvenciones recibidas por Spanair de las Administraciones catalanas, que superan los 100 millones de euros en los últimos años, según informan hoy El Periódico y La Vanguardia. De ser cierto, el comprador trataría de evitar una situación como la que vive la aerolínea húngara Malév, a la que la Comisión Europea obliga a devolver ahora las ayudas estatales recibidas entre 2007 y 2010, según se supo a principios de enero. De acuerdo con la investigación de Bruselas, Malév recibió entre préstamos, inyecciones de capital y beneficios por prórroga de sus obligaciones fiscales 64.100 millones de forintos (202,9 millones de euros) y otros 76 millones de euros en préstamos. "Malév no habría podido conseguir una financiación similar del libre mercado como la que recibió de las autoridades públicas", sentenció la CE, según recogió la agencia Efe.

La Unión Europea ha obligado a una aerolínea húngara a devolver todas sus ayudas públicas

Spanair, fundada en 1986 e inicialmente dedicada a vuelos chárter, cerró 2010 (un año después de haber pasado su propiedad de la escandinava SAS a manos catalanas) con una facturación de 607 millones de euros y unas pérdidas de 115 millones. En 2009 había perdido otros 186 millones. La Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona, a través de créditos e inversiones con empresas públicas, han salido en numerosas ocasiones al rescate de Spanair, la última vez en noviembre del pasado año. Sin embargo, la Administración pública trataba de evitar más inyecciones, por lo que insistió en colaborar en la búsqueda de un socio industrial. Fuentes del Ayuntamiento de Barcelona han apuntado que también están al corriente de que la operación no ha salido bien, pero explican que es la Generalitat la que se encarga del asunto. Con la retirada de Qatar Airways, se cierra la posibilidad de que Spanair reciba una inyección de 150 millones de euros de Qatar. Los responsables del Gobierno catalán podrían informar hoy al presidente de Spanair, Ferran Soriano, del cierre del grifo de las ayudas públicas, algo que podría suponer la sentencia de muerte de la empresa. Según señaló Soriano ayer, "la empresa tiene otras opciones sobre la mesa" al margen de Qatar Airways. Sin embargo, el tiempo apremia y necesita dinero para hacer frente a los gastos diarios, por lo que quizá no esté en posición de enfrentarse a una negociación larga.

Spanair, que da trabajo directa o indirectamente a unas 4.000 personas, se encuentra en una delicada posición económica. El año pasado fue la segunda aerolínea del aeropuerto de Barcelona-El Prat en número de pasajeros, con 4,3 millones de viajeros transportados (toda la instalación movió en 2011 34,3 millones de pasajeros). Tras los sucesivos cambios accionariales, la compañía está controlada en el 85,6% por la pública Iniciatives Empresarials Aeronàutiques (Ieasa), en la cual participa la Administración pública, el 10,9% sigue en manos de la escandinava SAS y el 3,5% está controlado por los propios trabajadores. La competencia ha criticado en numerosas ocasiones la gestión de la empresa, que tachan de inviable sin el apoyo público. Fuentes tanto del Ayuntamiento como de la Generalitat señalan hoy que hace falta buscar una salida al margen del dinero público, porque la compañía no se puede convertir "en un agujero negro" en un momento tan delicado como el actual.

En septiembre de 2010 la Generalitat se hizo con una silla en el consejo de la compañía tras poner 10 millones de euros a través de Avançsa. Una de las primeras decisiones que tomó el actual Gobierno de CiU al llegar al poder fue una inyección de 10,5 millones de euros, a través de un crédito de urgencia. El último empujón fue de 25 millones de euros, el pasado noviembre. El pleno del Ayuntamiento dio el visto bueno a una transferencia a la Generalitat, para que, a su vez, la transfiriera a Spanair, en concepto de "acciones que consoliden la ciudad y su área de influencia como un destino de referencia en turismo". Aun así, la inyección más elevada reciente fue de 56 millones de euros. En septiembre de 2011, En pleno proceso de recortes sociales, la Generalitat pidió a varias entidades financieras dinero para cubrir las necesidades financieras de Spanair a través de Avançsa.