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Aguirre: "La idea no es que sea un casino, sino un gran complejo de congresos"

La presidenta regional defiende la creación de un megacomplejo de ocio y juego en Madrid

Recuerda además que Barcelona también estaba interesada

Aguirre, tras el comité de dirección del PP de Madrid. Ampliar foto
Aguirre, tras el comité de dirección del PP de Madrid.

El entusiasmo con el que la presidenta regional, Esperanza Aguirre (PP), defendió el pasado lunes junto a la alcaldesa de Madrid, Ana Botella (PP), el proyecto de un millonario estadounidense para construir un enorme complejo de juego y ocio en la capital se ha ido matizando a medida que pasaban los días y crecía el escepticismo, en el mejor de los casos, y la oposición frontal entre partidos políticos, sindicatos, asociaciones, etcétera.

El lunes, Aguirre aseguró que se cambiarían “todas las normas que hubiera que cambiar”, dentro de sus principios, para sacar adelante el proyecto, justificando su firmeza en la promesa de crear suficientes puestos de trabajo como para recortar a la mitad el paro en la región. Ayer, sin embargo, fue más cauta: “Hay algunas exigencias [del empresario estadounidense] a las que se puede acceder y otras a las que no, habrá que verlo”. Según dijo, sólo de las actividades del complejo estarían dedicadas al juego; el resto serían tiendas, restaurantes, centros de reuniones, zonas deportivas, etcétera.

Hoy, la presidenta regional ha insistido en esa línea: “La idea no es que sea un casino, a los de mi edad, y tengo 60 años, no nos gusta Las Vegas. Pero es que Las Vegas ha cambiado absolutamente, es el centro de congresos más importante de Estados Unidos. Tienen deportes, cultura, unos ballets, es un destino para los viajes de novios de los madrileños... ¡Y tienen hoteles como el Venice, que es como si estuvieras por Venecia! Pero vaya, no se trata de poner un casino, sino de poner en Madrid el gran complejo de congresos de Europa y de Oriente Medio”.

El proyecto, tal y como fue planteado a la Comunidad de Madrid, al Gobierno central (tanto al anterior, socialista, como al actual, del PP) y al Ayuntamiento de la capital (al mando de Alberto Ruiz-Gallardón durante la decena de reuniones que se celebraron en otoño), es el siguiente: la empresa Las Vegas Sands, dirigida por Sheldon Adelson (que atesora una de las mayores fortunas del planeta), se ofrece a invertir entre 15.000 y 18.800 millones de euros desde ya mismo hasta 2022. Eso permitiría crear, según sus cálculos, 164.000 empleos directos y otros 97.000 indirectos en ese periodo.

Su plan es construir primero un casino (en la zona de Valdecarros, al suroeste de la capital; o en Alcorcón, municipio gobernado también por el PP), y con el dinero que este genere ir levantando poco a poco a su alrededor un gigantesco complejo de ocio y apuestas. Dentro de 10 años contaría así con 12 resorts (36.000 habitaciones), seis casinos (con 1.065 mesas y 18.000 máquinas recreativas), nueve teatros, hasta tres campos de golf, un escenario con 15.000 butacas...

El Ayuntamiento niega conocer un proyecto en el que participa

La concejal de Urbanismo, Paz González, ha asegurado esta mañana que el Ayuntamiento de Madrid ignora los detalles del proyecto de Las Vegas Sands. “Rechazar a priori una propuesta de la que no conocemos ni el fondo ni las formas pero en la que subyace que hay una posibilidad de crear empleo y de reactivar la economía me parece un poco osado”, ha asegurado en la comisión municipal de Urbanismo.

González era hasta diciembre presidenta del pleno municipal, y sustituyó a Pilar Martínez al frente de Urbanismo con la llegada de la nueva alcaldesa, Ana Botella. Hoy ha dicho que el Ayuntamiento se pronunciará sobre el proyecto cuando esté “encima de la mesa”, porque lo contrario sería “un ejercicio de futurología”. Ha recomendado a la oposición que pregunte al respecto en la Asamblea regional, porque “a lo mejor la Comunidad de Madrid tiene más datos”.

El Ayuntamiento de Madrid conoce al menos desde el verano pasado los detalles de la propuesta de Las Vegas Sands para construir un macrocomplejo de juego y ocio en la capital. De hecho, representantes municipales del más alto nivel han participado, junto con los de la Comunidad y el ministerio de Industria del anterior Gobierno socialista, en la decena de reuniones que sirvieron a la empresa estadounidense para desgranar su proyecto el pasado otoño.

El concejal socialista, Marcos Sanz cree que este proyecto constituye “el triunfo de lo meramente económico sobre el urbanismo”, algo en su opinión “terrible”. El portavoz municipal de UPyD, David Ortega, ha manifestado por su parte su “oposición total” al plan, al que considera que Botella dio el lunes “todos su apoyo” públicamente.

Tal y como dice Aguirre, se trata de un complejo de ocio que no se limita solo a los casinos. Así sucede en Las Vegas, donde la espectacularidad de estos (sus edificios reproducen Venecia, Nueva York un circo, etcétera) se suma a una oferta de espectáculos muy ambiciosa. El objetivo es atraer tanto a turistas como convenciones empresariales. De hecho, Adelson hizo fortuna con la venta de una feria informática que se celebraba anualmente en Las Vegas.

Pero todos estos negocios, desde los restaurantes a los campos de golf, desde los teatros a los centros de convenciones, tienen como objeto último atraer clientes a los casinos, igual que éstos sirven como aliciente para elegir ese lugar como destino. Eso, en Las Vegas, se junta con cierta laxitud legal en algunas materias, lo que ha acuñado uno de sus logotipos más conocidos: “Lo que pasa en Vegas, se queda en Vegas”. En el caso de Macao, la ciudad china en la que Adelson logra la mayor parte de sus beneficios, se trata del único enclave del país en el que el juego está permitido. Eso, por otra parte, lo ha convertido supuestamente en un negocio en manos de la mafia, que se enriquece con las apuestas y aprovecha además supuestamente para lavar dinero en los casinos.

A todo esto se suma que, por atractiva que resulte la oferta de inversión y creación de empleo de Adelson, viene acompañada por una serie de exigencias extraordinarias al Gobierno, la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid. Estas son algunas: cambiar el Estatuto de los Trabajadores para relajar “los convenios" y la Ley de Extranjería para dar "un trato preferente" a sus empleados; dos años de exención en las cuotas a la Seguridad Social y todos los impuestos estatales, regionales y municipales; que el Estado garantice un préstamo de 25 millones de euros que solicitaría la UE; nuevas infraestructuras (metro, cercanías, carreteras), y el traslado del vertedero de Valdemingómez y del asentamiento de la Cañada Real; que se le ceda todo el suelo público en la zona, reubicando las viviendas protegidas y expropiando el suelo privado; cambiar la ley antiblanqueo de capitales.

Aguirre ha deslizado hoy: “El conseller catalán [de Economía] también está interesado [en el proyecto]”. La Generalitat de Cataluña confirmó en efecto en otoño que había mantenido conversaciones con la empresa norteamericana. Adelson lleva años ya estudiando el proyecto. Su intención es abrir una sucursal de sus negocios en el sur de Europa. Primero acotó el país (Francia e Italia también figuraron entre sus objetivos), y más tarde la región. Según un estudio financiero de una firma de Wall Street al que tuvo acceso este periódico, Adelson barajó dos regiones en España para ubicar su complejo, Madrid y Barcelona. Consideraba que la ciudad catalana tiene mayor potencial, pero la capital contaba con ventaja por una cuestión geográfica.

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