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Sopranos en tierra de musicales

¿Quién dijo que no le interesaba la ópera porque era muy cara?

El Compac Gran Vía abre sus puertas a Rossini, Verdi y Puccini con montajes a precios asequibles

Integrantes de la Compañía Lírica en la Gran Vía.
Integrantes de la Compañía Lírica en la Gran Vía.

Si la Gran Vía fue un día un lugar de cines y luego los teatros le tomaron el relevo para dar paso a los musicales, un nuevo extraño se ha colado en los escenarios de la centenaria arteria madrileña: la ópera llega al Compac Gran Vía el próximo miércoles para quedarse durante un mes con cuatro grandes títulos.

“Que el público sepa que la compañía que ha llenado todos los días durante cuatro años en el Teatro de Madrid viene a la Gran Vía”, advierte Belkys Domínguez, directora general de la Compañía Estudio Lírico que, acompañada por la Orquesta Filarmónica Mediterránea, representará en el Compac El barbero de Sevilla, Rigoletto, La Traviata y Madama Butterfly. Cuatro grandes óperas de Rossini, Verdi y Puccini cuya mayor baza es la de su precio asequible: de 25 a 35 euros. “Tiene que haber más oferta que el Teatro Real y con mejores precios sin renunciar a la calidad”, explica Jesús Cordón, el director de escena de estos cuatro montajes.

El modelo que propone Estudio Lírico está cercano al que suele verse en Europa: varias óperas que se van alternando en la cartelera durante toda la temporada —en este caso una semana cada una—. En España es más corriente el modelo de producciones que están separadas por un mes o dos, debido generalmente al uso del teatro para conciertos y otros eventos. La temporada del Compac es una iniciativa privada, y por ello no recibe subvención pública alguna. “Somos unos locos por meternos en esto en los tiempos que corren. Pero queremos que la gente pueda ir a la ópera y se olviden de las penurias que viven fuera del teatro”, comenta Domínguez.

Frente a la marquesina del Compac desafía la máscara ancestral del Rey León, uno de los musicales que más éxitos ha cosechado en el mundo. “Somos muy atrevidos de venir a hacer ópera a la Gran Vía y de querer competir con los musicales”, alardea Cordón. En lo que a su trabajo respecta, los decorados y el vestuario no buscan sorprender, sino ser fieles a lo que en su día debieron ser estas representaciones. “Me gusta respetar lo que ponía en el libreto original, adaptándolo a los nuevos tiempos y a las condiciones de los teatros que vamos visitando”, comenta el director escénico.

Pero sin duda la tarjeta de visita de estas producciones es la música. Las partituras de las cuatro óperas que se van a representar son obras imprescindibles del repertorio clásico y suponen cuatro tótems de la música occidental. Para encargarse de que suenen en todo su esplendor estarán sobre el podio los directores Sergio Khulmann y Alejandro Jassan, brasileño y argentino respectivamente, que capitanearán en el foso a 30 músicos venidos de todo el mundo. Sobre el escenario, cantantes como María Ruiz en Madama Butterfly, Carlos Andrade —de la Ópera de México— como Rigoletto o Alexander González —de la Ópera Nacional de Cuba— como Conde de Almaviva en El barbero.

La Gran Vía no es el lugar de la ópera, ni ha sido el lugar del música clásica salvo excepciones como la del Palacio de la Música, que reabrirá tras su completa remodelación en los próximos meses. Pero la compañía se encuentra cómoda en esta nueva ubicación en la que estarán hasta el 19 de febrero. Pero no quieren que la aventura quede aquí. “Queremos una continuidad y ampliar los títulos. Tenemos interés en poner en escena Tosca, y en hacer temporadas monográficas por compositores. No queremos que la gente nos vea como una compañía que representa a los clásicos y se queda ahí”, explica Cordón. Una oportunidad para aquellos que quieran iniciarse en el mundo de la ópera a un precio que no duele al bolsillo.

Temporada de ópera del Compac Gran Vía. En Gran Vía, 66. De miércoles a domingo del 25 de enero al 19 de febrero. Entradas entre 25 y 35 euros.