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con niños

Cariño, ¿qué hacemos con los niños?

Llegan las vacaciones. Momento para pasar un rato con sus pequeños o librarse un rato de ellos

El libro 'Madrid oculto para niños', de Marco Besas.
El libro 'Madrid oculto para niños', de Marco Besas.

Pinches y arquitectos que no levantan un metro del suelo cocinan cuscús e inventan ciudades. Talleres de costura o un libro para ver Madrid con ojos infantiles. Las vacaciones de Navidad se acercan. Apunten estas ideas para pasar tiempo con los niños, para librarse de ellos un par de horas o para hacer un regalo de esos que no ocupa lugar. Detrás, seis personas que se atreven a proponer una relación distinta con los más pequeños.

  • Soñar ciudades. Cuando la arquitecta Almudena de Benito trató de incorporarse al mercado laboral tras su baja maternal ya no quedaba nada que construir. La burbuja inmobiliaria y la crisis la pusieron a pensar: "¿Cómo hemos llegado hasta aquí?". "La arquitectura se ha tomado como un mero negocio y hay que educar a las generaciones venideras para que no cometan los mismos errores", dice De Benito. En Chiquitectos (www.chiquitectos.com) se imparten talleres como La ciudad soñada (tres días, 60 euros), donde creando maquetas de cartón se explora el urbanismo sostenible. "En sus modelos, los niños defienden instintivamente los espacios verdes o que las aceras sean anchas", dice la arquitecta.
  • Sí se juega con la comida. Otro hijo, la niña de Paloma Montón, inspiró La cocinita de Chamberí (www.lacocinita.es). "Le costaba comer y empecé a pensar en un lugar donde encontrar todo lo relacionado con la nutrición infantil", explica Montón, que hace nueve meses creó una tienda en la que hay alimentos, cacharros, libros y una infinidad de actividades: desde talleres de cupcakes y cake pops para niños, a reuniones de crianza para madres lactantes. ¡Pinches a la cocina! (12 euros) reúne a hijos y padres "para hacer quiche, cuscús, albóndigas y otras recetas que van mucho más allá del típico sándwich con sonrisa", dice Montón. "Y aquí, manchar la cocina no da tanta pereza como en casa".
  • Musical para pensar. Las melodías de Manuel Pacho están dentro de nuestras cabezas: del himno del PP al jingle de Vacaciones Santillana. "La crisis acabó con la música corporativa, así que me he reinventado", dice Pacho, que está de gira con el musical Cantamos contigo (www.cantamoscontigo.com, en teatros de Madrid, Alcorcón, Arganda o Boadilla, desde seis euros). "Aunque es para niños de 0 a 10 años no es intrascendente, sino que defiende unos valores", dice Pacho, cuyas letras hablan sobre la importancia de leer o de aprender inglés de forma "desenfadada y divertida". "Me encantan las caras de alegría que ponen", dice Pacho de su público, "pero si no les gusta, no tienen piedad".
El taller de arquitectura para niños Chiquitectos.
El taller de arquitectura para niños Chiquitectos.
  • La Latina 'babies'. "Esto es como una segunda casa donde hacer lo que no haces en la tuya, como llenarte de purpurina o pintar un mural de tres metros", dice Laura Ceballos que, junto a su hermana Leonor Watling (la cantante usa el apellido materno), montaron el bilingüe Grey Elephant (www.greyelephant.es) hace un año. "Es un espacio para compartir con los niños, un centro cultural para familias" que surge de la falta de entornos para la socialización infantil en el centro (está en la Latina). Hay conciertos y yoga para bebés, talleres de movimiento y cuentacuentos en inglés. Se alquila para "cumpleaños artísticos" y celebra grupos de juego donde se proporciona a padres e hijos una "tribu". "Antes criábamos en colectividad", dice Ceballos, "ahora puede resultar una travesía por el desierto".
  • Aventura en la ciudad. Marco Besas escribió junto a su padre el exitoso Madrid oculto y ahora publica, para su hija de cinco años, Madrid oculto para niños (17,95 euros). Abuelo y nieta aparecen en la dedicatoria de este libro que pretende convertir el paseo por la ciudad en una aventura. "Lo importante cuando vas con un niño no es tanto lo que ves sino cómo se lo vendes", dice Besas, que incluye en su guía lugares que se salen del tópico infantil como el monumento del 11-M o el Museo Antropológico ("en principio dirán que es un rollo, pero si les explicas que dentro hay un gigante..."). El libro, lleno de trucos, recomienda retar a los chavales en plan busquemos a Wally. "Si vas al Prado, puedes comprar antes las postales que elija el niño y luego jugar a encontrar los cuadros", dice Besas.
  • Nuestras labores. "Nunca he conocido a nadie torpe", dice Jara Loira, maestra de formación que, junto a sus dos primas, ha montado el taller creativo La gallina rosa (www.lagallinarosa.com). Se diría que sus reuniones de manualidades en torno a una "merienda rica" forman parte de la "cultura slow" tan en boga. A ellas, sin embargo, les enseñó a tejer su abuela cuando estas cosas todavía se llamaban "mis labores". Loira tiene debilidad por la poco conocida lana cardada, que es muy fácil de esculpir incluso para niños de dos años. También dan cursos conjuntos para niños y padres. "Los adultos son mucho peores, tienen más miedo a equivocarse y tienden a meterse en el trabajo del niño", dice la maestra. "Yo los suelo separar, para que les dejen hacer a los pequeños".